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Ser guionista en Perdidos es uno de los mayores retos a los que se puede enfrentar un profesional del sector audiovisual. Más allá de los diálogos con enjundia, las referencias a personajes históricos, las exposiciones científicas con fundamento -o las metafísicas buscando la verosimilitud- la complejidad existente en los textos que interpretan los actores radica en la dificultad que tiene mantener varias líneas temporales y saltos entre ellas y dentro de ellas sin que surjan contradicciones. Y más con una serie en la que cada fotograma es analizado concienzudamente por miles de fanáticos en la Red.