Es increíble hasta donde llega la obsesión del hombre por hacer dinero. Estos comerciantes, recurren a trucos como "Hay quien hacía pasar al cliente al baño y metía la botella de güisqui o de ron en el bolso, por lo que no podemos ver la venta y no hay forma de pillarles..."
Pues por lo visto es una actividad muy extendida por la ciudad y que pone en peligro la salud de nuestros menores. Me sorprende leer en el reportaje que "le vendieran" a un niño de 11 años una botella de ron para invitar a sus amigos.
Hasta donde vamos a llegar. Yo con 11 años lo único que hacía era jugar a la pelota hombre!!!
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